La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas que más mitos arrastra. Durante los últimos años se ha tratado de desmentir todas las falacias o leyendas que circulan alrededor de estas dos épocas, principalmente gracias al trabajo de grupos de lactancia y de aquellas madres con ganas de acabar con la idealización romántica de la maternidad. Los terrenos que más sufren estos estigmas son los relacionados con los tratamientos estéticos o médicos, sobre todo aquellos que emplean técnicas más novedosas a nivel tecnológico. 

 

Además de estas dudas a nivel médico, también surgen respecto a tratamientos estéticos, como la depilación láser. ¿Es posible recurrir a este método de depilación durante la lactancia materna? ¿Y si me han salido varices tras el parto, puedo depilarme con láser? 

 

Vello y embarazo

 

Nuestro cuerpo sufre muchos cambios durante la gestación, tanto a nivel físico como hormonal. Y es que crear un ser humano no es sencillo. Nuestros pechos cambian, aparecen las tan temidas estrías y varices… Nuestro cuerpo deja de ser el que era. Otro de los grandes afectados a lo largo de esta época es el pelo. Aunque a muchas mujeres les pasa lo contrario, lo más común es que la densidad de este varíe, haciéndose más fuerte y lustroso que nunca. Pero no solo el cabello sufre los cambios causados al crear una nueva vida; el vello corporal no queda exento. 

Durante el embarazo, es común que veamos cómo va apareciendo vello en zonas antes inimaginables, como la cara, las patillas o la barriga. Muchas mujeres ven cómo sus incipientes barrigas se llenan de vello grueso y denso, sobre todo en la zona de la línea alba. Este nuevo vello puede hacer que nos replanteemos acudir a métodos de depilación, más aún cuando estos comienzan a representar un problema de autoestima. 

Pero antes de proceder a buscar soluciones, es necesario que sepamos que estos cambios tan peliagudos se estabilizan una vez nazca el bebé. Durante los siguientes seis meses tras el parto, el cuerpo vuelve poco a poco a ser el que era, haciendo que ese exceso de vello acabe desapareciendo de forma natural. Si eso no llegase a pasar, sería entonces momento de plantearse recurrir a la depilación láser. 

 

¿Puedo depilarme con láser durante la lactancia?

 

Si pertenecemos a ese grupo de mujeres a las que el vello que surgió durante el embarazo no desapareció tal como vino, y nos causa molestia, podemos recurrir a la depilación para acabar con él. Y no, la lactancia no impide que nos podamos someter a sesiones de depilación láser. 

 

La creencia de que ambos términos son incompatibles se debe a la producción de hormonas. Hace unos años se tenía la mala idea de que las hormonas que intervienen en la producción de leche materna se veían afectadas por la radiación del láser, dañando su calidad. Otra leyenda urbana popularmente extendida era que, durante la lactancia, el vello crece de forma distinta. Esto es totalmente falso. Para la producción de leche se involucran dos hormonas, la prolactina y la oxitocina, las cuales no tienen nada que ver con los andrógenos y estrógenos, que son los encargados de la producción del vello corporal. 

 

Por otro lado, el láser por diodo empleado en centros de depilación, como en SinVello, penetra muy poco sobre la piel, tan solo unos 2 milímetros de profundidad, siendo inexistente el riesgo de que interfiera en alguna glándula mamaria. Lo único que sí es necesario tener en cuenta es la sensibilidad de nuestra piel y las posibles molestias que la depilación por láser pueda causar en ella, haciendo más difícil la tarea de amamantar a nuestro bebé. 

 

¿Cuánto tiempo hay que esperar para la depilación láser después del embarazo?

 

Todo el pelo y vello nuevo surgido durante el embarazo acaba por caerse tras el parto. No hay de qué asustarse, a pesar de que a simple vista resulte chocante la cantidad de cabellos que veremos en nuestros peines. Esta caída se puede prolongar hasta seis meses después de dar a luz, que es lo que tarda nuestro cuerpo en volver a estabilizar las hormonas alteradas durante la gestación. 

 

Si estamos interesadas en realizarnos un tratamiento de depilación por láser, es recomendable esperar ese medio año antes de proceder, para así comprobar qué vello aún persiste y cuál ha acabado desapareciendo por sí solo. 

 

Tratamientos estéticos que se pueden hacer después de dar a luz

 

Los seis meses de rigor solo son recomendables para la depilación láser. Para poder realizar otros tratamientos estéticos tan solo será necesario esperar, como mínimo, dos meses tras dar a luz en caso de haber tenido un parto natural. Si por el contrario hemos tenido una cesárea, es conveniente esperar al menos entre tres o cuatro meses. El principal motivo de esta espera es para asegurarnos de estar completamente recuperadas y así reducir los riesgos de sufrir cualquier complicación. 

 

Los tratamientos estéticos pueden llegar a ser útiles para aquellas mamás que no deseen renunciar a sentirse bien durante los primeros y duros meses de la maternidad. Estos son algunos de los más populares tras el parto

 

  • Mesoterapia: La mesoterapia corporal es perfecta para ayudar al cuerpo a expulsar el exceso de líquidos acumulados durante la gestación. Este tratamiento consiste en infiltrar productos lipolíticos de forma intradérmica en las partes más afectadas; esto permite que mejore la circulación y se comience a disolver la grasa acumulada

 

  • Carboxiterapia: Esta novedosa técnica consiste en inyectar dióxido de carbono de forma subcutánea, favoreciendo la circulación sanguínea, permitiendo la oxigenación y revitalización de los tejidos. Por otro lado, la carboxiterapia ayuda a drenar todas aquellas toxinas nocivas para el cuerpo, mejorando la apariencia de la piel. 

 

  • Presoterapia: Se basa en realizar presiones y descompresiones en diferentes zonas del cuerpo gracias a una funda que cubre desde el vientre hasta los tobillos. Este método de drenaje linfático favorece la eliminación de grasas acumuladas, toxinas y ayuda a combatir la retención de líquidos. Es muy recomendable para tratar la celulitis y mejorar la circulación de la sangre.