La llegada del buen tiempo supone empezar a usar ropa más descubierta y fresquita, y, por ende, a enseñar zonas del cuerpo que en épocas más frías permanecen cubiertas bajo las múltiples capas de abrigo. Este acontecimiento aumenta considerablemente el número de personas interesadas en recurrir a centros de estética, en busca del mejor método de depilación. Aunque cada vez son más los individuos que deciden dejar de preocuparse por el vello de más, aún hay quienes prefieren retirarlo y disfrutar de una piel lisa y suave. 

 

Por ese motivo, la depilación por láser está entre los métodos más escogidos de depilación. Su sistema indoloro, así como los óptimos resultados que se mantienen con el tiempo, lo ha hecho muy popular entre aquellas personas que deciden decirle adiós al vello corporal. Aun así, es posible que sigan surgiendo ciertas dudas respecto a cómo proceder ante determinados elementos como, por ejemplo, los lunares. ¿Suponen estos un gran problema a la hora de la depilación? ¿Es conveniente quitarlos? Todas estas cuestiones son fáciles de responder. 

 

¿Qué son los lunares?

 

Los lunares también son conocidos como nevus o nevos. Estos se tratan de pequeños crecimientos en la piel, los cuales aparecen en forma de diminutos puntitos marrones oscuros, generados por los melanocitos, células encargadas de producir la pigmentación en la piel. Se calcula que una persona adulta tiene, de media, unos 40 lunares repartidos por todo el cuerpo, llegando incluso a ser más si se tiene la predisposición genética para ello. Podemos desarrollar lunares en cualquier parte del cuerpo, como el cuero cabelludo, la planta de los pies, las axilas e, incluso, debajo de las uñas. 

 

La mayoría de los lunares son totalmente inofensivos, pero aun así es importante llevar un control de ellos para observar cualquier crecimiento anómalo y evitar un posible melanoma. Si llegamos a detectar un lunar con formas irregulares, color raro o atípico, será necesario acudir a nuestro médico o dermatólogo de confianza. Este nos hará una biopsia para descartar cualquier problema. 

En caso de lunares benignos pero antiestéticos, es posible retirarlos mediante bisturí y aplicando anestesia local para evitar dolor. Dicho procedimiento se deberá hacer siempre bajo la supervisión de un profesional. 

 

¿Es posible la depilación láser en lunares?

 

Antes de proceder a iniciar un tratamiento de depilación por láser, es necesario distinguir los tipos de lunares presentes en la zona a depilar. Podemos encontrar lunares planos, abultados, marrones, rojizos, etc. No todos se tratarán de la misma manera. 

 

Los lunares que no supondrían ningún peligro o problema a la hora de la depilación por láser son aquellos con forma plana, redondeados y sin demasiada pigmentación. El motivo principal es que el láser no los detectará como un exceso de melanina y, por ende, no aplicará más potencia, por lo que se evitarán posibles y dolorosas quemaduras. Cabe destacar que esto solo se aplica a lunares claros o rojizos, siendo muy distinto cuando se trata de lunares con pigmentaciones más oscuras. 

 

Lunares oscuros y depilación láser, ¿Cómo proceder?

 

Los lunares con un color más oscuro, marrón o que ya rozan el negro, deben ser tratados con más cuidado que aquellos más claros. El principal motivo es que los objetivos más oscuros absorben más energía, corriendo el riesgo de provocar quemaduras o irritaciones sobre el lunar. Para evitar riesgos, lo más recomendable es que el profesional cubra todos los lunares oscuros y evite pasar la máquina láser encima de ellos, depilando solo las zonas de alrededor.  La forma de proceder es muy similar a la usada para depilar zonas del cuerpo donde se tienen tatuajes

Es posible proteger los lunares gracias a un apósito, que evitará que se dañen debido al láser. En algunos centros, ya se ha empezado a usar un tipo de lápiz blanco encargado de repeler la luz, haciendo más cómoda la depilación ya que no es necesario emplear los molestos apósitos, los cuales se pueden llegar pegar a la piel y generar dolor a la hora de retirarlos. 

 

¿Cómo afecta la radiación lumínica a los lunares?

 

Una exposición larga y prolongada de luz láser sobre los lunares puede provocar que estos se vean perjudicados, volviéndolos malignos. Aun así, es mucho más peligroso exponerlos a luz solar sin ningún tipo de protección, sobre todo si se tratan de radiaciones ultravioletas de tipo B, las cuales no se encuentran en el láser. 

Y es que la luz solar y la luz láser son completamente distintas, de ahí que sea más peligrosas las primeras que las segundas:

  1. Luz solar: Este tipo de radiación es generada por el sol, una estrella. Contienen un gran abanico de frecuencias, entre las que destacan las radiaciones ultravioleta B o las UVB. Las radiaciones UV pueden provocar graves problemas de salud, como, por ejemplo, ceguera en caso de no usar protección para los ojos, o el tan temido cáncer

El cáncer de piel es uno de los cánceres más frecuentes entre la población estadounidense, siendo los más comunes el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas. Por otro lado, el melanoma, uno de los cánceres de piel más peligrosos y agresivos, es causado por la exposición a este tipo de radiaciones. De ahí la importancia de aplicar cremas protectoras solares, sin importar la época del año o de la actividad a realizar. Se debería usar protección solar cada vez que decidamos salir de fuera de casa, y no solo cuando se vaya a la playa o piscina. Es fundamental cuidar y proteger nuestra piel para evitar daños a largo plazo. 

 

  1. Luz láser: La luz láser por diodo, empleada en centros de depilación láser como SinVello!, tan solo abarca una sola frecuencia, la cual está muy controlada y definida, haciéndolo totalmente seguro para la salud de nuestra piel. La longitud de onda en este tipo de láser es de tan sólo 805 nanómetros. 

 

Sabiendo los peligros de la luz solar frente la luz láser, es importante destacar que los riesgos de que un lunar se vuelva maligno a causa de un tratamiento láser son muy bajos. Dicho riesgo se reduce aún más, volviéndose casi inexistente, si recurrimos a un buen profesional, el cual emplee correctamente el manípulo láser y aplique todas las medidas de protección necesarias.